Juan Carlos Zúñiga
Cantautor. Poeta. 33 años.
Xochitepec, Morelos. Tauro.
Hay destinos que comienzan en silencio, casi como un susurro. El suyo empezó a los cinco años, cuando sostuvo entre sus manos un casete de Cri-Cri. Ahí, en esa infancia sonora, nació el primer latido de su camino.
Después vendrían otros ecos: OV7, en una época donde sus canciones marcaban el ritmo de muchos. Y más adelante, entre los años 2007 y 2008, la guitarra lo encontró —o quizá él la encontró a ella— al escuchar a unos chicos tocar rock acústico. Desde entonces, algo dentro de él ya no volvió a ser el mismo.
La vida, caprichosa y sabia, siguió trazando su historia.
En uno de esos días cualquiera, mientras tocaba en un autobús, una conversación con el chofer terminó convirtiéndose en un gesto inesperado: un préstamo para comprar una armónica. El pago no fue dinero, sino música. Una canción interpretada con ese nuevo instrumento selló el inicio de algo más profundo: una conexión honesta con su arte.
Y como si el destino también jugara con los nombres, nació Carlos “El Nieto de Rosa”. Un apodo que surgió por casualidad —un amigo que olvidó su nombre— y que después se repitió, como si insistiera en quedarse. La coincidencia fue aún más íntima: su abuela se llama Rosa. Así, lo que parecía un error se convirtió en identidad.
A veces, el arte también elige cómo nombrarnos.
Para mí, cada uno de estos momentos no es casualidad, sino parte de un hilo invisible que lo llevó a convertirse en el cantautor que es hoy. Uno que no fuerza las canciones, sino que las deja nacer. Que no busca el momento perfecto, porque entiende que la vida misma ya lo es.
Juan Carlos compone desde lo que siente. Desde lo que vive.
Ha recorrido calles, bares y cafés, llevando su guitarra como extensión de sí mismo. También forma parte de FIG TLAX, el Festival Internacional de Guitarras, dentro de su Orquesta de Guitarras. Su música no solo se escucha: se habita.
Cada canción suya es un fragmento de su viaje.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario